• Viajes, Experiencias... Libertad!
Social Open

Objetivos y Vision

Construí una vida que realmente quieras vivir

Este curso está pensado para personas que están perdidas o atrapadas.

Atrapadas en un trabajo fijo.
Atrapadas en una ciudad.
Atrapadas en una rutina.
Atrapadas en una vida que no eligieron conscientemente.

Y quiero arrancar con algo incómodo.

Si hoy no tenés margen económico, lo primero que tenés que hacer no es emprender.

Es ahorrar.

Todo lo que puedas.

Porque mientras no tengas margen, seguís siendo dependiente.

Especialmente si sos joven y todavía vivís con tus padres.

Si ganás 1.000 y podés ahorrar 800, hacelo.

No para sufrir.
No para dejar de vivir.

Sino para construir libertad.

Más adelante te lo vas a agradecer.

Porque el ahorro no compra felicidad.

Compra tiempo.

Compra oportunidades.

Compra tranquilidad.

Compra capacidad de decidir.

Después viene la segunda parte.

La visión.

Porque ahorrar sin visión tampoco sirve.

Mi visión nunca fue ser millonario.

Mi visión era otra.

Aprender el negocio inmobiliario.

Tener propiedades para renta.

No depender de un trabajo fijo.

No estar obligado a vivir en una ciudad.

Tener tiempo.

Moverme.

Ser libre.

Y eso cambia todo.

Porque cuando tu objetivo es solamente ganar dinero, te perdés.

Pero cuando tu objetivo es construir una vida, el dinero pasa a ser una herramienta.

Por eso necesitás una visión fuerte.

Una visión que te levante cuando estés destruido.

Porque ya te aviso algo:

Esto no es fácil.

Nada te cambia la vida instantáneamente.

Y las redes sociales muestran una mentira peligrosa.

Todo parece rápido.

Todo parece fácil.

Todo parece motivación.

Pero la vida real funciona distinto.

La vida real funciona con disciplina.

Y acá hay algo importante.

La motivación sirve.

Pero la disciplina transforma.

Porque la motivación sube y baja.

La disciplina aparece incluso cuando no tenés ganas.

Y la disciplina no se piensa.

Se practica.

¿Cómo?

Entrenando.

Comiendo mejor.

Levantándote cuando dijiste que te ibas a levantar.

Cumpliéndote.

Ahí se construye.

No mirando Instagram.

Porque en Instagram todos parecen motivados.

Pero la vida real tiene días buenos y días malos.

La persona con mentalidad pobre cree que necesita sentirse motivada para actuar.

La persona con mentalidad de crecimiento entiende que necesita disciplina.

Y la disciplina se entrena.

Ahora volvamos a la visión.

Visión no es:

Tener un barco.

Tener millones.

Tener un reloj.

Eso son objetos.

Visión es responder:

¿Cómo quiero vivir dentro de 5 años?

¿Dónde?

¿Con quién?

¿Cómo quiero que sea un lunes cualquiera?

¿Cuánto tiempo libre quiero?

¿Cómo quiero sentirme?

Esa es la verdadera visión.

Y si todavía no la tenés, entonces arrancá por objetivos.

Objetivos cortos.

Objetivos largos.

Objetivos que te motiven.

Pero ojo.

No objetivos imposibles.

Buscá algo alcanzable.

Ejemplos:

Correr una carrera en 60 días.

Ahorrar 1.000 dólares.

Leer un libro.

Entrenar 30 días seguidos.

Porque cuando cumplís objetivos chicos, empezás a creer más en vos.

Y cuando creés más en vos, empezás a construir cosas más grandes.

Otra herramienta que ayuda muchísimo:

Entrenar la atención.

Porque donde ponés atención, ponés energía.

Y la mayoría vive enfocada en:

Lo que falta.

Lo que salió mal.

Lo que no tiene.

Probá otra cosa.

Pensá más en lo bueno.

Agradecé más.

Mirá más lo que ya construiste.

Eso no te vuelve conformista.

Te vuelve fuerte.

Ejercicio Final – Diseñá tu vida antes de construirla

Ahora quiero proponerte algo.

Agarrá una hoja.

Y escribí tus objetivos de acá a:

6 meses.

1 año.

5 años.

Y cuando cumplas el primer año, volvés y escribís otros nuevos.

Pero ojo.

No hagas solamente una lista de cosas materiales.

No pongas solamente:

Quiero un barco.

Quiero un auto.

Quiero una casa.

Eso puede estar.

Pero quiero que vayas más profundo.

Quiero que cierres los ojos y te preguntes:

¿Cómo quiero vivir?

No qué quiero tener.

Cómo quiero vivir.

Imaginate dentro de 5 años.

¿Dónde estás?

¿Vivís viajando?

¿Tenés libertad financiera?

¿Trabajás desde tu casa?

¿Tenés una oficina increíble?

¿Tenés una empresa?

¿Una industria?

¿Te recibiste?

¿Tenés familia?

¿Estás solo?

¿Vivís frente al mar?

¿Vivís en el campo?

¿Vivís en un departamento en una ciudad?

¿Tenés tiempo libre?

¿Trabajás 15 horas por día?

¿Cómo son tus mañanas?

¿Cómo son tus domingos?

¿Qué hacés cuando te despertás?

¿Con quién desayunás?

Y andá todavía más profundo.

¿Cómo es tu casa?

¿Cuántos dormitorios tiene?

¿Qué colores?

¿Qué árboles?

¿Qué vista?

¿Qué olor tiene ese lugar?

¿Qué música suena?

¿Qué ropa tenés puesta?

¿Qué sentís cuando abrís los ojos?

Construí esa visión con el mayor detalle posible.

Porque muchas veces el problema no es que no llegamos.

El problema es que nunca definimos adónde queríamos ir.

Y hay algo todavía más importante.

No elijas una visión que impresione a otros.

Elegí una visión que cuando la imagines te haga vibrar.

Que la sientas.

Que digas:

“Sí. Ahí quiero estar.”

Porque cuando encontrás una visión que vibra con vos, aparece algo increíble.

La disciplina deja de sentirse como castigo.

Y empieza a sentirse como construcción.

Y ahí sí.

Aunque tardes.

Aunque te equivoques.

Aunque cambies.

Vas a seguir.

Porque ya no estás corriendo atrás de plata.

Estás construyendo una vida que realmente querés vivir.

Siempre parece imposible.

Hasta que alguien lo hace.

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

You may use these <abbr title="HyperText Markup Language">HTML</abbr> tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

*