• Viajes, Experiencias... Libertad!
Social Open

El Dolor de Apostar

A veces soñamos que algo que amábamos mucho se termina.

No hay un motivo claro. No hay una pelea. Simplemente, eso que parecía firme, sincero, profundo… deja de estar.

Y no es una pesadilla. No hay gritos, no hay tragedia. Pero duele.
Porque no se rompe algo superficial.
Se rompe una apuesta.

Y en medio de ese sueño o de ese pensamiento que a veces llega sin avisar aparece una pregunta incómoda:
¿Por qué no viví otras cosas?
¿Por qué aposté tan fuerte a esto?
¿Y si me equivoqué?

El costo de elegir

Elegir tiene un precio. Siempre.

Cuando uno va con todo en una dirección —una relación, una familia, un proyecto, una forma de vivir está dejando de lado mil otros caminos posibles. Y aunque no se trate de arrepentirse, hay momentos donde esa conciencia pesa.

Pesa lo que no se vivió.
Pesa lo que no se probó.
Pesa lo que ya no será.

No es nostalgia. Es revisión

A veces, lo que asoma no es el deseo de cambiarlo todo.
Es simplemente una parte interna que necesita revisar si aún estamos alineados con lo que elegimos.
Si seguimos presentes.
Si seguimos sintiendo que eso vale.
Si todavía somos nosotros dentro de lo que construimos.

Apostar no garantiza nada

Hay elecciones que se hacen con todo el corazón. Que se cuidan. Que se alimentan día a día.
Y sin embargo, nada garantiza que eso dure para siempre.
El compromiso no es una red de seguridad.
Es un acto de fe.

Y cuando, en algún sueño o en la vida real, esa apuesta se rompe… lo que duele no es solo la pérdida, sino el haber creído tanto.
El haber puesto tanto de uno.

Igual, vale

Con el tiempo, incluso después de ese sacudón, algo en uno empieza a ver lo bueno.
No como consuelo. Como verdad.

Lo vivido valió.
Lo sentido fue real.
Y lo apostado no fue un error.
Fue parte del camino.
Aunque haya terminado.

Ser libre también es esto

La libertad no está en evitar los compromisos.
Ni en escapar cada vez que aparece la duda.

Ser libre es elegir.
Y también, cada tanto, revisar.
Preguntarse si uno sigue estando donde quiere estar.
Y si la respuesta es sí, quedarse con más fuerza.
Y si es no, tener el coraje de moverse.

No hay caminos perfectos. Solo decisiones conscientes.
Y quizás la verdadera libertad está en eso:
en seguir eligiendo, incluso sabiendo que nada es para siempre.

León ojalá nunca tengas miedo de apostar fuerte por lo que amás.

Y si algún día te duele haber elegido, no te castigues: eso también es parte de vivir con el corazón abierto.

Lo importante no es que todo salga bien.
Es que puedas mirar para atrás y decir:
“Lo elegí de verdad.”

Ahí está la libertad.

 

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

You may use these <abbr title="HyperText Markup Language">HTML</abbr> tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

*