• Viajes, Experiencias... Libertad!
Social Open

Jugar sin límites

Desde que León llegó a mi vida, me devolvió algo que la vida adulta me había sacado:

la capacidad de jugar sin límites.

Y no hablo solo de jugar con autitos o tirarnos en el piso a hacer castillos de cartón.

Hablo de jugar con la cabeza, con la imaginación,

con los sueños imposibles.

Él me dice que vamos a tener mil perros.

Y yo le digo que vamos a tener que construir una granja entera para cuidarlos.

Y él se lo cree.

Y yo también.

Y ahí entendí algo:

La vida es eso. Un juego.

Pero no cualquier juego…

un juego donde la mayoría está jugando con miedo, con reglas que no eligió,

con el joystick desconectado.

Nos formatearon mal

Cuando somos chicos, creemos que todo es posible.

Queremos ser astronautas, magos, superhéroes.

Y lo creemos de verdad.

Hasta que aparece esa voz del adulto y te baja:

“Eso no se puede.”

“Eso es para otros.”

“Eso no da plata.”

Y así… te van formateando.

Te meten en un sistema que te corta los sueños,

que te apaga la imaginación,

que te enseña a elegir caminos seguros, no verdaderos.

Y cuando te querés acordar, sos grande, tenés mil responsabilidades…

y no te acordás qué soñabas cuando eras chico.

León me recordó quién era yo

Gracias a León volví a jugar,

volví a crear sin reglas,

volví a confiar en la voz que tengo adentro.

Esa voz que no viene del miedo.

Esa voz que viene del corazón, de la fe, del amor puro.

León me hizo entender que vinimos a este planeta a jugar.

No a sobrevivir.

No a encajar.

No a repetir el manual de otros.

Y si vamos a jugar, mejor jugar sin limitaciones.

Desde el corazón.

Con propósito.

Y con toda la fe del mundo.

 

Yo hoy tengo negocios, propiedades, proyectos…

pero si me preguntás qué me enseñó más,

es este pibe de cinco años y medio

que todos los días me dice que vamos a conquistar otros planetas

y que todo es posible si lo soñamos juntos.

Y yo, cada día que lo escucho,

me acuerdo que todavía puedo soñar como él.

Porque no estoy roto.

Porque no me falta nada.

Solo tengo que volver a ser ese nene que creía en todo.

Y jugar en serio este juego que se llama vida.

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

You may use these <abbr title="HyperText Markup Language">HTML</abbr> tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

*