• Viajes, Experiencias... Libertad!
Social Open

El regalo de no saber demasiado

Ser muy inteligente no siempre es mejor.

Y no lo digo como una frase hecha. Lo digo de verdad. Porque a veces, saber demasiado, entender demasiado, recordar demasiado… te puede jugar en contra.

Mirá, nuestro cerebro es como un teléfono inteligente: cuanto más memoria tiene y más capacidad de procesamiento, más cosas puede hacer. Pero también… más se le puede llenar de basura, de mensajes, de ruido.

Una persona muy inteligente recuerda muchas cosas y puede imaginar muchos escenarios. ¿Y sabés qué? Casi siempre, lo que más recuerda y lo que más imagina… son las cosas malas.

¿Y por qué? Porque así fuimos programados. En tiempos antiguos, el humano que recordaba dónde estaba el tigre tenía más chances de sobrevivir que el que se olvidaba. Nuestro cerebro aprendió a guardar los momentos peligrosos, tristes o difíciles, porque eso nos ayudaba a seguir vivos.

Pero hoy ya no vivimos entre tigres.

Hoy los peligros no son tantos, pero nuestro cerebro sigue funcionando igual. Y cuando pensamos en hacer algo nuevo —un negocio, un viaje, un cambio de vida— esa parte vieja de la cabeza empieza a gritar:
“¡Cuidado! ¿Y si sale mal?”
“¡Podés perder todo!”
“¡Y si te lastimás, y si te equivocás, y si te critican!”

Y ahí te frena. Porque te hace imaginar mil escenarios, y la mayoría son negativos.

Mientras tanto, hay otra persona —quizás no tan inteligente, quizás sin saber tanto— que simplemente se lanza. Porque no tiene tanto para analizar, ni tanto para temer.

Y a veces, eso es todo lo que hacía falta: dar el primer paso. Sin saber todo. Sin tener todo resuelto

Una vez vi una historia real de un hombre africano que decidió escalar el Everest. Nunca había hecho montaña. No sabía sobre el mal de altura. No tenía el mejor equipo. Solo se tomó un avión y empezó a caminar hasta el campo base. Y cada día resolvía lo que venía.
Si hubiera sabido todo lo que podía salir mal, si hubiera leído todo lo que le faltaba… no lo habría hecho jamás. Pero como no sabía, no tenía miedo.

Esa inocencia, esa falta de análisis, fue su fuerza.

 

Por eso, León, te digo algo que me hubiera gustado entender antes:

A veces, la mejor forma de empezar algo… es no saber demasiado.
Solo sentir que lo querés hacer, confiar en vos, y dar el primer paso.

Porque aprenderás más caminando que pensando.
Porque vas a descubrir que el miedo vive en la cabeza, no en la realidad.
Y porque los errores, cuando uno va con el corazón abierto, no duelen tanto… y hasta te enseñan más que cien libros.

Ser inteligente es un don. Pero la acción, la valentía, el alma curiosa… eso es lo que mueve el mundo.

Nunca dejes que saber mucho te impida vivir más.

 

Te dejo algunos fundamentos científicos y sociales reales de lo que te hablo para que puedas analizarlo vos mismo.

Parálisis por análisis: es un fenómeno conocido en psicología y negocios, donde pensar demasiado en todas las posibles consecuencias (especialmente las negativas) impide actuar. Las personas más analíticas o inteligentes suelen caer más en esto.
Negativity bias (sesgo de negatividad): el cerebro humano está programado para recordar más lo negativo que lo positivo, como mecanismo de supervivencia evolutivo. Es más fácil que recordemos un error que una victoria.
 Heurística de disponibilidad: tendemos a sobrevalorar los peligros porque están más disponibles en nuestra memoria. Si sabemos que muchos murieron en el Everest, lo vemos más riesgoso que si no supiéramos nada.
El principio del “ignorante valiente”: alguien que no conoce todos los riesgos, a veces simplemente avanza… y eso le da ventaja. Porque la acción produce aprendizajes, que nunca se logran solo pensando.
El exceso de información crea miedo: como el africano del Everest, cuando uno no sabe lo que puede salir mal, no se frena. Solo da el primer paso.
Teoría del crecimiento postraumático: incluso los errores o las caídas fortalecen al que se anima. Mientras que el que no actúa, se queda igual.
Ejemplo de Forrest Gump: otra figura cultural poderosa que muestra cómo alguien “no tan inteligente” logra lo que otros no, simplemente por su decisión y perseverancia.

 

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

You may use these <abbr title="HyperText Markup Language">HTML</abbr> tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

*