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La Energía que Proyectamos

La Energía que Proyectamos

En estos tiempos, con solo abrir las redes sociales, podés ver una radiografía del mundo en el que vivimos. Gente opinando, criticando, atacando sin filtro. Te metés en cualquier publicación, y los comentarios están llenos de odio, de resentimiento, de frustración. Y lo curioso es que de cada diez comentarios, al menos ocho son negativos. Ocho personas de cada diez tirando mierda.

Esto me hizo pensar: ¿de dónde sale tanta bronca? ¿Por qué tanta gente necesita volcar su energía en destruir en lugar de construir? Y la respuesta es simple: la forma en que nos expresamos hacia afuera es el reflejo de cómo nos sentimos por dentro.

Cuando una persona está en paz, cuando está alineada con su propósito, cuando siente que está en el camino correcto, no tiene necesidad de criticar, de insultar, de rebajar a otros. Al contrario, está demasiado ocupada creando, disfrutando, creciendo. En cambio, cuando alguien está estancado, frustrado con su vida, con miedo a moverse, con miedo a cambiar, busca culpables afuera. Siempre es culpa de otro: del jefe, del gobierno, de la pareja, de los padres, del destino. Y esa energía se manifiesta en la crítica destructiva.

Pero la realidad es que el que vive criticando no es un iluminado que ve la verdad, es alguien que no se hace cargo de su propia vida. Es alguien que está atrapado en la oscuridad, y en lugar de buscar salir de ahí, se conforma con arrastrar a otros al mismo pozo.

Vivimos en un momento de cambio profundo. El mundo está evolucionando. Y en este cambio, hay dos opciones: subís o te quedás. No hay punto medio. Si te quedás en la queja, en la crítica, en el miedo, en la energía negativa, te vas a hundir más. Si te animás a romper esas estructuras, a soltar el miedo, a dejar de justificar lo que no funciona en tu vida, vas a subir.

Y acá viene lo más importante: si sentís que todo te sale mal, que hay trabas en cada paso que das, que las cosas no fluyen, quizás no es porque el mundo está en tu contra. Quizás es porque vos todavía no te elevaste lo suficiente. Quizás estás en ese momento en el que todo te empuja a cambiar, pero en lugar de aceptar el desafío, te resistís. Y la resistencia solo genera más dolor.

Cuando aprendés a armonizarte, a elevar tu energía, a soltar el miedo, el camino se abre. Y cuando subís de nivel, la negatividad deja de afectarte. Como dice el dicho: “Las águilas no cazan moscas.”

El Reflejo de la Oscuridad

Las redes sociales son un espejo brutal de la sociedad. Un lugar donde, con la seguridad de una pantalla de por medio, las personas se sienten libres de descargar sus frustraciones, sus miedos y su veneno. La pregunta es: ¿por qué tanta gente elige la agresión? ¿Por qué tantos comentarios están llenos de odio y amargura?

La respuesta es simple: porque la mayoría no es feliz con su propia vida.

Cuando una persona está en paz, cuando está haciendo lo que le gusta, cuando se siente plena, no necesita salir a destruir a otros. No pierde su tiempo criticando a desconocidos en internet. No busca que alguien más caiga para sentirse mejor. Al contrario, la gente feliz apoya, motiva, impulsa, se enfoca en su propio crecimiento.

Pero la mayoría no vive así. Viven frustrados, atrapados en rutinas que odian, en trabajos que los consumen, en relaciones que los desgastan. Viven cargando culpas, miedos, arrepentimientos. Y esa energía necesita salir de alguna manera. ¿Cómo lo hacen? Descargando su miseria en otros.

Es más fácil meterse en una publicación y destruir a alguien que mirarse al espejo y preguntarse: ¿Por qué estoy así? ¿Qué me falta? ¿Cómo puedo cambiar mi vida? Porque esas preguntas incomodan. Requieren acción. Requieren asumir la responsabilidad de su propia existencia. Y es más fácil justificar el fracaso que enfrentarlo.

Entonces, critican. Juzgan. Insultan. Y lo hacen con la falsa sensación de poder que les da la impunidad de un teclado. Son guerreros de pantalla, pero esclavos de su propia vida.

Lo más triste de todo es que esa negatividad es un ciclo. El que vive tirando mierda, se rodea de mierda. Su entorno se vuelve igual de tóxico. Su energía sigue bajando. Su vida sigue sin cambiar. Y en lugar de ver que el problema está en ellos, buscan más culpables.

León

Si alguna vez te sentís atrapado en la crítica, en la bronca, en la queja, recordá esto: las palabras que decimos son un reflejo de lo que llevamos dentro. Enfocate en construir, en subir, en crear. No pierdas tu tiempo tratando de demostrarle algo a alguien que vive en la oscuridad. Vos naciste para volar alto.

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