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Dios, el Universo y la Fuerza que nos guía

Dios, el Universo y la Fuerza que nos guía

Es ridículo pensar que todo esto que vivimos no tiene detrás una Fuerza Superior. Podés llamarlo Dios, Universo, Energía, Creador… da igual el nombre. Lo que importa es reconocer que existe algo más grande que nosotros, algo que mueve todo.

Si mirás con atención, seguro ya lo sentiste alguna vez.

  • En un milagro cercano: alguien que sobrevivió cuando nadie lo esperaba, alguien que salió de una enfermedad, alguien que se levantó después de haberlo perdido todo.
  • En tu propia vida: ese proyecto que parecía imposible y, de repente, se abrió una puerta. Esa decisión que no sabías cómo tomar y sentiste en el pecho la respuesta.

Esa sensación en el pecho es real. Es la voz interna que te marca el camino. La primera voz, la que habla bajito, distinta, que te lleva hacia adelante. No la confundas con la otra: la que viene del miedo, la duda o la oscuridad. Esa es solo ruido.

Durante mucho tiempo yo no creí en nada. Nada de nada. Y sin embargo las cosas se me iban dando igual. ¿Por qué? Porque me manejaba dentro de ciertos parámetros que el mismo Universo tiene marcados. No necesitás leer los mandamientos para saber qué está bien y qué está mal: no robar, no matar, no engañar, no mentir, no hacerle mal a nadie, cuidar tu cuerpo. Esas cosas básicas, las que te transmiten cuando crecés en una familia con valores claros. Cuando vivís bajo esas reglas, tarde o temprano, la vida te acompaña.

Pero después descubrí algo más fuerte todavía: cuando realmente aceptás y creés en esa Fuerza Superior, ahí es cuando empiezan a pasar cosas más grandes. Ahí es cuando entendés que incluso lo malo viene con un propósito. Que lo que hoy duele, mañana tiene sentido. Y que cuando escuchás más tu intuición que tu cabeza, todo empieza a fluir distinto.

No es fácil creer. Uno tambalea todo el tiempo. La fe no es un botón que se aprieta y listo. Pero cuando confiás de verdad, sentís una paz distinta. Empezás a ver cómo todo se acomoda, cómo se materializan cosas que parecían imposibles, cómo avanzás sin miedo aunque no sepas exactamente hacia dónde.

Claro que el esfuerzo, la disciplina y el mérito importan. Pero llega un punto en el que entendés: lo extraordinario, lo que trasciende, no depende solo de vos. Se logra de la mano de esa Fuerza que creó todo.

Si todavía no la encontraste, buscala. Porque existe. Y cuando la sentís… wow, no podés dejar de sentirla. Te cambia la forma de ver la vida. Te da confianza para soltar lo que no entendés hoy, porque sabés que al final todo se acomoda como tiene que ser.

La única certeza real es esta: hay una Fuerza Superior que guía tu camino. Y si caminás con ella, todo fluye distinto.

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