Cada uno llegó a este mundo para escribir su propia historia.
Ahí estoy, descansando en la plaza de Purmamarca después de una travesía en moto que me tenía bastante cansado. Necesitaba un rato de paz y, a unos metros, escucho a un chico tocando la guitarra y cantando «Me gusta estar al lado del camino» de Fito Páez. Mientras tanto, la gente recoge sus puestos de artesanías, en su mayoría, traídas desde Bolivia.
Observo a las personas, los padres desmontando sus puestos, los hijos mayores realizando las tareas más pesadas, y los más pequeños colaborando como pueden. Esta escena me recuerda a una película que vi hace poco, la historia de un mexicano emigrante que, tras ser rechazado más de 12 veces, finalmente logra llegar al espacio y trabajar en la NASA.
Me pregunto sobre el destino de estos niños. Si vuelvo en unos años, ¿serán ellos los que continúen con el puesto y después sus propios hijos? Sus padres, sin duda, siguen una rutina diaria: arman sus puestos, trabajan todo el día, desmontan, van a casa, cenan, duermen y repiten el ciclo.
Sus vidas parecen estar marcadas, delimitadas por la tradición familiar. Pero ¿qué pasará con estos niños? ¿Cuántos potenciales médicos, científicos, profesionales o deportistas se ven limitados por seguir una tradición? Me pregunto qué ocurriría si un día decidieran romper con esa rutina. ¿Sería una tragedia o una oportunidad para comenzar de nuevo?
Este lugar está lleno de familias dedicadas a la artesanía, la música, los restaurantes, y siguiendo tradiciones establecidas. Y no es solo aquí, en las grandes ciudades también vemos esto: médicos que esperan que sus hijos estudien medicina, empresas familiares que continúan por inercia.
Si estás leyendo esto y te reconoces en alguna de estas historias, ¿te animarías a romper el molde? ¿A seguir tus propios sueños? Seguro que tienes un sueño, y si no lo encuentras, ¡búscalo! Porque cada uno de nosotros llegó a este mundo para escribir su propia aventura. ¿Te atreves a vivirla plenamente
Te invito a imaginar una vida distinta juntos.
Imagina despertar cada día con la chispa de la motivación encendida, listo para escribir un nuevo capítulo de tu propia aventura. En este rincón del mundo, observo a estas familias dedicadas a sus tradiciones, y mientras respeto profundamente su camino, no puedo evitar reflexionar sobre el potencial que todos llevamos dentro.
La verdadera motivación es desafiar los límites autoimpuestos, es atreverse a romper con las expectativas familiares o sociales. Es como un camino de montaña peligroso; hay riesgos, hay incertidumbre, pero también está la promesa de descubrimientos asombrosos y vistas inigualables.
Así como un viaje en moto por terrenos desconocidos exige coraje, tu vida también merece ser explorada con valentía. ¿Cuántos sueños te están esperando ? La historia del emigrante mexicano que persistió ante el rechazo y finalmente alcanzó las estrellas es una inspiración viva de lo que la motivación auténtica puede lograr.
Puedes ser el director de tu propia película, el escritor de tu propio libro. Al igual que estos niños en la plaza de Purmamarca, tienes la oportunidad de decidir si seguirás la tradición o si te aventurarás hacia lo desconocido en busca de tus propios sueños. La vida es un lienzo en blanco, y cada día es una pincelada que contribuye a la obra maestra que estás creando.
A veces, tomar ese primer paso hacia lo desconocido puede ser intimidante, pero recuerda las palabras de Steve Jobs: «Tu tiempo es limitado, así que no lo desperdicies viviendo la vida de otra persona». ¿Qué pasará si decides seguir tu sueño? Puede que encuentres desafíos, pero también descubrimientos inesperados y una gratificación que va más allá de cualquier rutina establecida.
Piensa en aquello que realmente te apasiona, en aquello que te hace sentir vivo. Tal vez sueñas con convertirte en el médico que cambia vidas, el científico que desentraña los secretos del universo, o el artista que pinta con los colores de la creatividad.
En resumen, la motivación verdadera surge cuando decides escribir tu propia aventura, cuando te niegas a conformarte con una vida estancada por la tradición. No seas boludo, atrévete!

