Leí completo Hechos de los Apóstoles 1.
No buscando una respuesta teológica, sino una señal.
Una confirmación.
Una dirección.
Le pregunté a Jesús si tenía que entrar a un programa, pagar algunos cuantos dólares y tener un guía para esta etapa de mi vida.
Se lo pregunté a Él. No a nadie más.
Y el texto no respondió como esperaba.
⸻
La pregunta correcta, desde el lugar equivocado
Los discípulos estaban frente a Jesús resucitado.
Habían visto milagros, muerte, resurrección.
Y aun así preguntan:
“Señor, ¿ahora vas a restaurar el reino?”
No es una mala pregunta.
Es una pregunta humana.
Traducida a hoy, suena más o menos así:
• ¿Ahora sí?
• ¿Este es el momento?
• ¿Cuál es el próximo paso?
• ¿Qué tengo que hacer para que todo se ordene?
Jesús no los reta.
Pero tampoco les responde lo que quieren saber.
La respuesta que incomoda
“No les toca saber los tiempos.”
“Permanezcan.”
“Recibirán el Espíritu.”
“Y entonces serán testigos.”
No hay plan.
No hay método.
No hay estrategia.
Solo una instrucción que va contra todo lo que aprendimos:
quedarse quietos cuando uno quiere avanzar.
⸻
El vacío que no se puede comprar
Estos días me pasa algo extraño.
Leo. Camino. Disfruto. Estoy en paz.
Pero no produzco.
Llevo a mi hijo a una granja.
Voy a un recital.
No me levanto a las cinco de la mañana porque me acosté tarde.
Duermo. Camino por el mar. Respiro.
Y aparece una incomodidad silenciosa:
“Esto no rinde.”
“Esto no genera.”
“Esto no produce.”
Pero no estoy escapando.
No estoy anestesiado.
No estoy perdido.
Estoy presente.
Y eso, aunque no se pueda medir, no está mal.
Descansar no es traicionar el camino
Confundimos disciplina con rigidez.
Fe con exigencia.
Espiritualidad con rendimiento.
Pero Jesús no vivía así.
Caminaba.
Se retiraba.
Compartía comidas.
Iba a bodas.
Descansaba.
Nunca lo apuraba el reloj.
Nunca necesitaba justificar su valor con resultados.
⸻
Permanecer también es obedecer
Hechos 1 no es un capítulo de acción.
Es un capítulo de preparación invisible.
No hay milagros públicos.
No hay discursos.
No hay conquistas.
Hay algo más difícil:
esperar sin huir.
Esperar sin llenar el vacío con cursos.
Sin comprar claridad.
Sin delegar el discernimiento.
Esperar hasta que lo interno se ordene solo.
⸻
El Reino no empieza haciendo
Empieza siendo.
Si hoy no produzco, pero estoy en paz.
Si no genero, pero estoy presente.
Si no avanzo, pero no me pierdo…
Tal vez no estoy frenado.
Tal vez estoy aprendiendo a vivir sin deberle nada al ego.
Y eso, aunque cueste aceptarlo,
también es fe.
Viviendo Libres
Porque no todo lo valioso se puede medir.
Y no todo lo que no produce… está perdido.

