• Viajes, Experiencias... Libertad!
Social Open

A mayor nivel, más grandes los demonios

En la vida hay niveles.

Niveles económicos, niveles de conciencia, niveles de amor propio, niveles de conexión espiritual.

Hay niveles en los autos, en los restaurantes, en los barrios donde uno vive. Pero también —y sobre todo— hay niveles en la forma de mirarte al espejo, de relacionarte con los demás y de enfrentarte con vos mismo.

Cuando sos chico, tus demonios parecen más simples.

Miedo al rechazo, a no encajar, a que se rían de vos.

Con el tiempo, si querés crecer, tenés que atravesar todo eso. Y si lo hacés, accedés a un nuevo nivel.

Y ahí es donde muchos se confunden.

Porque pensamos que crecer significa que las cosas se van a volver más fáciles.

Pero no. Lo único que cambia es que ahora jugás en otra cancha, con reglas más exigentes y con demonios más grandes.

Yo lo viví muchas veces.

Cuando tenía un local de ropa, me robaron tres veces en pocos meses. Sentí que no iba más, que no tenía sentido seguir. Ahí decidí irme a México y ese fue mi primer salto. Después armé una inmobiliaria sin un peso, solo con ideas, voluntad y una computadora vieja. Me tuve que bancar el miedo a que no funcione, al qué dirán, al fracaso.

Pero cuando lográs pasar esos desafíos, no es que se termina.

Es como en un videojuego: pasás de nivel, pero ahora los enemigos son más difíciles.

Tenés más responsabilidades. Más plata en juego. Más personas que dependen de vos. Más riesgo de que si fallás, se caigan muchas más fichas.

Y no es solo económico.

A mayor nivel, tenés que tener conversaciones más incómodas.

Aprender a poner límites con personas que querés.

Mirarte en el espejo y admitir que todavía tenés cosas que mejorar.

Aceptar que ya no podés culpar al afuera. Que ahora el siguiente paso depende de vos.

Y eso pesa. Agota. Quema.

El verdadero crecimiento no se mide solo en logros.

Se mide en cuántos demonios pudiste mirar a los ojos sin escapar.

En cuántas veces te sentiste solo, pero no bajaste la cabeza.

En cuántas veces te quebraste, pero no te rompiste.

Cada nuevo nivel de tu vida te va a exigir una versión más alta de vos mismo.

Y esa versión no se consigue comprando libros o escuchando frases motivadoras.

Se construye enfrentando la incomodidad, tragándote el miedo, respirando profundo y avanzando igual.

Si estás en una etapa donde sentís que todo se está moviendo, que nada es fácil, que te tiemblan las piernas…

No es porque estés fallando.

Es porque estás creciendo.

Estás subiendo de nivel.

Y con ese nuevo nivel, aparecen nuevos demonios.

Pero también aparece un nuevo vos.

Más fuerte.

Más despierto.

Más libre.

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

You may use these <abbr title="HyperText Markup Language">HTML</abbr> tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

*